EL USO DE LAS PANTALLAS

Seguro que antes de ser madre o padre tenías muy claro el uso que se debía hacer de las pantallas con criaturas y adolescentes, ¿también te ha cambiado esta idea después de serlo?

Como muchos otros temas, este es uno en lo que se diferencia nuestra infancia a la de nuestros hijos; de manera que genera muchas dudas y controversia sobre qué uso hacer.

La mayoría de las criaturas y adolescentes conviven con la tecnología en muchos de sus formatos desde que nacen: móviles, tablets, ordenadores, televisiones inteligentes, asistentes personales…

Están presentes en nuestro día a día y cada vez podemos desprendernos menos de los aparatos, sobretodo con la llegada del teléfono móvil, ese objeto que nos acerca a personas y conocimientos ilimitados y, a veces, nos separa de los que están junto a nosotros. Por este motivo, se nos hace más difícil gestionar el uso de estos dispositivos con nuestros hijos e hijas.

En DP siempre hablamos de la importancia del ejemplo y la coherencia a la hora de educar, de manera que para establecer el uso de los demás, primero debemos revisar el uso de los adultos. Cada familia debe establecer aquellos criterios que mejor se adapten a sus costumbres, os doy un ejemplo de nuestra organización:

  • Durante las comidas no se pueden utilizar dispositivos electrónicos(ni la televisión), así fomentamos el placer de la comida y la conversación.
  • El adulto que esté con los niños mientras estudian o hacen las tareas propias de la rutina (higiene o tareas de casa) está presente con ellos, ni móvil ni ordenador, ni trabajo.
  • Entre semana, la tablet o el ordenador solo se utilizan para estudiar o hacer deberes.
  • Cada uno tiene un móvil (heredado) donde pueden tener sus juegos (todos supervisados previamente) y que utilizan solo el fin de semana.

Nosotros hemos ido readaptando esta rutina a medida que hemos visto los fallos o que han ido creciendo, por eso digo que cada familia debe encontrar su equilibrio.

Nuestro hijo mayor, que tiene 11 años, ya nos está pidiendo el móvil para uso diario, la mayoría de sus compañeros y compañeras de edad ya lo tienen y eso hace crecer su ansia 😜. Ya le hemos expicado nuestra opinión y, suerte, que habíamos acordado previamente con él, que lo tendría cuando empezase el instituto 😅, sabemos que en esa edad tampoco es necesario, pero entendemos la presión social y… en algún momento hay que empezar!

En el momento de dárselo, recordaremos las reglas de la casa respecto a dispositivos y añadiremos otras 😁, lo explica muy bien Lucía, mi pediatra, en este artículo ¿A qué edad le doy su primer móvil?

Por otro lado, podemos leer a diversos profesionales indicando los aspectos negativos de exponer a criaturas menores de 3 años a dispositivos digitales, ya que afecta a su capacidad de atención y de espera, os dejo un artículo interesante en primera persona, de eldiario.es. Esto lo podemos extrapolar a más edad, puesto que está demostrado que los vídeos, los juegos e incluso las series de dibujos estan programados con una velocidad de reproducción donde todo va más rápido, a la vez pasan muchas cosas, lo cual hace que el mundo real se les haga aburrido. No genera un déficit de atención, evidentemente, pero sí el desinterés por aquello que no ven a través de una pantalla. Sobre este tema, habla mucho Catherine L’Ecuyer autora de Educar en el asombro, os lo recomiendo.

Con este artículo, mi intención no es juzgar a nadie, solo hacer una reflexión conjunta y hacer crecer la lógica privada de cada familia.

Explicadme cómo lo organizáis vosotras 😊

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